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"Para Dios, nada es imposible" (Lc. 1,37)

domingo, 27 de febrero de 2011

Algo más que una carta




No sé si es muy frecuente celebrar las bodas de oro de tus padres "entre el cielo y el suelo" pero, mis hermanos y yo con nuestras familias, nuestros tíos y primos y algunos amigos, lo hicimos el fin de semana pasado, sencillamente, porque nos lo pedía el corazón...
Así, se nos regaló el gran privilegio de festejar y agradecer junto a mi madre y también junto a mi padre, desde ese lugar privilegiado que ocupa en nuestro corazón y memoria, sus cincuenta años de matrimonio, de lucha, de ilusión, de sufrimiento, de bendiciones... Agradecer y conmemorar cincuenta años de presencia constante; de crear familia; de ser ejemplo; de vivir haciendo el bien a los demás; de enseñarnos, con la vida misma, la belleza del permanecer.

Y fue en esta celebración, plena de sentido para los adultos, cuando nos sorprendieron los mas pequeños: nuestros hijos, los nietos de mis padres, quienes quizá sin saber aún el significado de lo que celebrábamos, sí que supieron sentirse en comunión con sus mayores, sacar lo mejor de ellos mismos, y  regalar a su abuela el mayor tesoro que tienen: un corazón lleno de buenos sentimientos acompañado de dibujos, de pequeños-grandes discursos y de una carta que a continuación comparto contigo y que mi hija, en nombre suyo y de sus primos, escribió para su abuela:

"Querida Abuela:
¡50 años! Sabes que solo he estado presente 14 de estos pero no hace falta haber vivido junto a vosotros vuestra historia para saber que fue maravillosa.         
Habéis criado a ocho hijos que son unos fantásticos tíos y tías y una gran madre. Este mérito es vuestro, por haber aguantado, educado y disfrutado junto a todos.
Pero no solo habéis educado a vuestros hijos e hijas sino que habéis educado a vuestros nietos. Yo tengo el privilegio de haber estado entre los brazos de mi abuelo pero todos los demás han estado amparados por él desde donde quiera que esté y, por ahora, no estamos saliendo del todo mal...
Abu: hablo en nombre de tus nietos y te decimos que eres una gran persona, una gran mujer, una gran madre y una gran abuela. Te queremos muchísimo y, para bien o para mal, estaremos unos cuantos años más desmontando el desván, corriendo por las escaleras, pegando gritos...en fin, dando la lata...
Con decirte que eres una madre para todos nosotros acabo porque no terminaríamos nunca agradeciéndote el esfuerzo y la paciencia que has tenido y esperemos que tengas.
Te queremos
                                    Tus nietos"


¡Que bello, que consolador el constatar que los seres humanos, ya desde pequeños, nos dejamos conquistar por los sentimientos nobles y hermosos de la vida! 
¡Que responsabilidad, para los que ya somos mayores, la de saber pasar el testigo de la bondad!

Gracias María, Habtsh, Jenaro, Adrian y Nicolas por hacer feliz a vuestra abuela; por saber pensar en vuestro abuelo; por contarnos que hay futuro; por pedirnos, con vuestros gestos, que creamos y hagamos posible aquello que San Pedro Poveda expresó con tanta convicción: 
"Si vosotros sois como debéis ser, vuestros hijos serán como vosotros deseáis que sean". 


Te quiero mucho. Hasta el domingo.

Ana



domingo, 20 de febrero de 2011

Fe y Razón




Ocurrió a propósito de la fiesta de la Candelaria. Esta fiesta se celebra el 2 de febrero y nos recuerda la Presentación del Niño Jesús en el Templo (Lc. 2;22-39). Es una fiesta que nos dice que Cristo, llevado por su Madre al Templo, nos viene a iluminar a todos.

Pues bien, con motivo de esta fiesta, sacaron en TV un reportaje donde mucha gente joven con sus niños recién nacidos hacía colas interminables ante la Virgen del Rocío. Madres y padres con su hijo en brazos esperaban, conmovidos, a presentárselo a la Virgen, "a entregárselo", a ponerlo bajo su manto, a pedirle su protección... 

Me enterneció el hecho de que tantos jóvenes hicieran el gesto de entregar a la Virgen lo nacido de sus entrañas...
Y esta misma emoción que sentí al verlos me embarga en otras celebraciones de las que siempre salgo cuestionada por el fervor popular...Hay una fe sabia y natural, muy común en la gente humilde, que creo que es don de Dios. Yo, al menos, así lo entiendo cuando, por ejemplo, cada Navidad, veo llegar a mis pasiegos a misa tras atravesar, andando, valles cubiertos de nieve. Hacen el esfuerzo de llegar hasta ahí porque ha nacido su Señor...

Pero quizá haya alguien que pudiera pensar que esta fe popular es la fe del carbonero... Por cierto, he aprendido que "el carbonero" era de Ávila y muy conocido. Se cuenta que en cierta ocasión le preguntaron: 
"-¿Tú en qué crees?. -En lo que cree la Santa Iglesia. 
-¿Y qué cree la Iglesia?. -Lo que yo creo. 
-Pero ¿qué crees tú?. -Lo que cree la Iglesia... 
Y no había modo de apearle de semejante discurso"
Desde entonces, hablar de la «fe del carbonero», es referirse a una fe que ignora razones.

También es cierto que, junto a aquellos que viven una fe sencilla, alimentada por las tradiciones, están los que se cuestionan la fe y nos cuestionan a los que vivimos desde ella. Se preguntan noblemente sobre el creer o no creer e intentan, con la razón, comprender...

Por otro lado, yo misma, que me digo creyente, he vivido la dolorosa experiencia de agotarme en intentar entender al Misterio, cuando quizás debiera conformarme con acogerlo... "¿Dónde podría el hombre buscar la respuesta a las cuestiones dramáticas como el dolor, el sufrimiento, la muerte, si no en la luz que brota del misterio de la pasión, muerte y resurrección de Cristo?".(J.Pablo II)

Por todo esto que te cuento y más, hoy me gustaba invitarte a pensar sobre la razón y la fe...
Si, como decía San Ambrosio, la fe fue confiada a pescadores y no a intelectuales...entonces, ¿necesita la fe de la razón, del estudio? 
Si cualquier ser humano, ya desde la cuna desea saber, y cuando va creciendo  pregunta para entender... ¿necesita la razón de la fe para comprender mejor?

Lo dice Juan Pablo II al principio de su encíclica Fides et Ratio:
"La fe y la razón son como las dos alas con las cuales el espíritu humano se eleva hacia la contemplación de la verdad".  
Así dice que, aunque parezca paradójico, la razón encuentra su apoyo más precioso en la fe, mientras que la fe cristiana, por su parte, tiene necesidad de una razón que se fundamente en la verdad.

La época moderna se ha caracterizado por una progresiva separación entre la fe y la razón y los efectos producidos por esta separación, han hecho que "tanto la fe como la razón se hayan empobrecido y debilitado una ante la otra. La razón, privada de la aportación de la Revelación, ha recorrido caminos secundarios que tienen el peligro de hacerle perder de vista su meta final. La fe, privada de la razón, ha subrayado el sentimiento y la experiencia, corriendo el riesgo de dejar de ser una propuesta universal".
Y continúa Juan Pablo II intentando ir mas allá: "es ilusorio pensar que la fe, ante una razón débil, tenga mayor incisividad; al contrario, cae en el grave peligro de ser reducida a mito o superstición. Del mismo modo, una razón que no tenga ante sí una fe adulta no se siente motivada a dirigir la mirada hacia la novedad y radicalidad del ser".

Ojalá que aquellos que no creen busquen ser interpelados por una fe madura, refrescante, que les ayude a vivir en plenitud.
Ojalá que, los que creemos, nos atrevamos a ilustrar nuestra fe. Hay que saber dar razones de ella. Lo exigen los tiempos. Hay que volver a pensar y volver a rezar. O dicho mejor con palabras de San Pedro Poveda: "Hay que demostrar con los hechos que la ciencia hermana bien con la santidad de vida". ¿Alguien se atreve?

Te quiero mucho. Hasta el domingo

Ana





domingo, 13 de febrero de 2011

No llores si me amas

Tengo una amiga que nos cuenta que lleva una temporada en la que no hace otra cosa que acudir a tanatorios y asistir a funerales. Ella, que es amable, lo comenta con serenidad pero, al hacerlo, le observo un brillo especial en los ojos que me habla de sufrimiento, de pérdida, de dolor al echar de menos a esa gente que ella tanto quería. 

Y yo sé que, esto que vive mi amiga, no nos es ajeno ...Irremediablemente, se va apoderando de todos nosotros a medida que avanza la vida ...
Al principio, como adultos jóvenes, asistimos a bodas, bautizos, comuniones, y celebramos la vida con el vigor que nos da el sentirnos casi, casi, inmortales. 
Pero pasa el tiempo, "crecemos" y empezamos a experimentar despedidas y es entonces cuando "sentimos más la muerte que la vida"...Nos invade y abruma la certeza de una mortalidad que no sospechábamos cuando eramos jóvenes. Morimos un poco con cada uno de los que nos dejan. Con frecuencia desgarradora, como dice Miguel Hernández en su Elegía, "andamos sobre rastrojos de difuntos y sin calor de nadie y sin consuelo vamos de nuestro corazón a nuestros asuntos..."

Ante esta realidad, intento encontrar remedios que nos sequen las lágrimas, nos alivien la herida, y nos permitan "regresar" a aquellos que tanto hemos amado.
Uno de estos consuelos, para mi, es la oración de San Agustín que te escribo a continuación. La aprendí cuando murió mi abuelo que a la vez era mi padrino, mi galán, mi héroe, mi estrella...En esos recordatorios que antes se hacían, mi abuela, mi madre y mis tíos imprimieron la oración para el recuerdo. 

La de mi abuelo fue mi primera muerte, luego vendrían mas...Pero desde entonces, y ya han pasado años, cada vez que asisto a un funeral o a un entierro, me acuerdo de los que he ido "perdiendo" en el camino de la vida, rezo la "oración de mi abuelo"  y, a pesar de la distancia y de la separación, siento que sigo en comunión con todos los que se han ido.



                           NO LLORES SI ME AMAS
"No llores si me amas ...
Si conocieras el don de Dios y lo que es el cielo...Sí pudieras oír el cántico de los ángeles y verme en medio de ellos...Si pudieras ver desarrollarse ante tus ojos los horizontes, los campos y los nuevos senderos que atravieso...Si por un instante pudieras contemplar como yo la belleza ante la cual las bellezas palidecen...
¡Cómo!... Tú me has visto, me has amado en el país de las sombras y, ¿no te resignas a verme y a amarme en el país de las inmutables realidades?
Créeme, cuando la muerte venga a romper las ligaduras como ha roto las que a mí me encadenaban; cuando llegue el día que Dios ha fijado y conoce, y tu alma venga a este cielo en el que te ha precedido la mía...Ese día volverás a verme. Sentirás que te sigo amando, que te amé, y encontrarás mi corazón con todas sus ternuras purificadas. 
Volverás a verme en transfiguración, en éxtasis feliz. Ya no esperando la muerte, sino avanzando conmigo, que te llevaré de la mano por los senderos nuevos de luz y vida.
Enjuga tu llanto y no llores si me amas".
  San Agustín 


Te quiero mucho. Hasta el domingo


Ana 



domingo, 6 de febrero de 2011

La chispa de la vida

Ayer por la mañana, yo aprovechaba el tiempo para "no hacer nada" y estar a su alrededor... Fue cuando de repente ella, mi hija, que vive en ese mundo impenetrable de la adolescencia, saltó del sofá y corrió a buscarme diciendo: "Mamá, ¿has visto el anuncio que ha sacado Coca-Cola?"
Le dije que no y aproveché su entusiasmo para sentarme junto a ella y verlo en su ordenador.
¡Pasamos un rato estupendo! Vimos el vídeo varias veces y hablamos, sobre todo, de lo hermoso que es que alguien, incluso Coca-Cola, nos recuerde de vez en cuando los aspectos tan bellos que tiene la vida. La vi respirar tranquila y confiada; como si se reafirmara en su convencimiento de que el mundo en el que vive es un lugar maravilloso...

Y es que, de alguna manera, se han empeñado en contarnos que habitamos un mundo triste...Si nos asomamos a ver las noticias, no hay ni una buena: escriben y nos hablan de guerras, de dinero, de violencia, de la bolsa, de catástrofes, de descontento, de... y yo me niego a creer que no pasen, de vez en cuando, cosas hermosas que merecerían ser contadas al mundo. Quizá tuviera razón el Principito cuando dijo aquello de "lo esencial es invisible a los ojos. Solo se ve bien con el corazón"

La vida es un don que se nos da cuando estamos aún desnudos, y que viene acompañado del derecho de disfrutarla y de la obligación de recrearla cada día. A pesar de los momentos de dureza, estamos obligados a ser "profundamente" felices.
Vamos a creernos de verdad que merece la pena vivir con ilusión y celebrar cada mañana la suerte de estar vivos. Vamos a empeñarnos en cuidar el mundo que habitamos y a soñar con dejarlo aún mejor de como lo encontramos.
Para ello, te invito a cambiar la violencia por ternura, el afán de poseer por la felicidad de compartir, el mal gesto por una sonrisa, el desconcierto por la fe, la arrogancia por la humildad, el resentimiento por el amor, el pesimismo por la esperanza en un futuro mejor...
Si lo hacemos en nuestro pequeño mundo, en cada pequeño minuto de nuestro pequeño día, seremos magníficos portadores de grandes razones para cambiar el mundo.

¡Que bonito es que se nos recuerde al mundo que la vida sigue teniendo su chispa!

Anuncio hecho por la agencia argentina Santo, con la canción "Whatever" de Oasis interpretada por el coro Young People's Chorus de New York City.


Te quiero mucho. Hasta el domingo

Ana

domingo, 30 de enero de 2011

Cumpleaños



Hoy es mi cumpleaños, ayer fue también el de mi amiga Pilar, hace unos días el de otra amiga y vendrán mas días para celebrar los cumpleaños de todos los que quiero, y por supuesto, el tuyo.

Por todo lo que significa celebrar la vida en el día de nuestro cumpleaños, me gustaba regalarte un poema de C.Kavafis.  El poema se llama "ITACA". 
Itaca, la patria del rey Ulises y de la reina Penélope, la historia que narra Homero en la Odisea.

Es un poema que me acompaña hace muchos años y que hoy, de alguna manera, me recuerda el camino que ya he recorrido y me anticipa aquello que me queda por vivir....
"Cuando salgas de viaje para Itaca,
desea que el camino sea largo, colmado de aventuras,
de experiencias colmado.
A los lestrigones y a los cíclopes,
al irascible Poseidón no temas,
pues nunca encuentros tales tendrás en tu camino,
si tu pensamiento se mantiene alto, si una exquisita
emoción te toca cuerpo y alma.
A los lestrigones y a los cíclopes,
al fiero Poseidón no encontrarás,
a no ser que los lleves ya en tu alma,
a no ser que tu alma los ponga en pie ante ti.

Desea que el camino sea largo.
Que sean muchas las mañanas estivales
en que -¡y con qué alegre placer!-
entres en puertos que ves por vez primera.
Detente en los mercados fenicios
para adquirir sus bellas mercancías,
madreperlas y nácares, ébanos y ámbares,
y voluptuosos perfumes de todas las clases,
todos los voluptuosos perfumes que te sean posibles.
Y vete a muchas ciudades de Egipto
y aprende, aprende de los sabios.

Mantén siempre a Itaca en tu mente.
Llegar allí es tu destino.
Pero no tengas la menor prisa en tu viaje.
Es mejor que dure muchos años
y que viejo al fin arribes a la isla,
rico por todas las ganancias de tu viaje,
sin esperar que Itaca te va a ofrecer riquezas.

Itaca te ha dado un viaje hermoso.
Sin ella no te habrías puesto en marcha.
Pero no tiene ya más que ofrecerte.
Aunque la encuentres pobre, Itaca de ti no se ha burlado.
Convertido en tan sabio, y con tanta experiencia,
ya habrás comprendido el significado de las Itacas".
C.P.Kavafis

¿Que significan las Itacas? ...
Itaca es arriesgarse a emprender un camino y recorrerlo con alegría.
Itaca es caminar con limpieza de espíritu, con ojos de niño, con ingenuidad siempre lúcida. 
Itaca es acoger con gentileza lo que no esperabas. 
Itaca es disfrutar, escuchar, compartir, estremecerse...
Itaca es sabiduría, aprendizaje acumulado de todo los que nos va tocando vivir y que se queda  con nosotros para siempre. 
Itaca es paciencia, generosidad, agradecimiento, fuerza...
Itaca es pasión por la vida y por todo lo que ella nos regala.
Itaca es compromiso de cuidar todo lo recibido.
Itaca es irse haciendo pequeño a medida que va pasando la vida.
Itaca es, finalmente, humildad para entender que el camino es mas importante que el destino ...


Hoy, día en el que estreno un nuevo año, solo le pido a Dios que me dé la fuerza para seguir viviendo con entusiasmo la vida y tu compañía para embellecer el recorrido...


Te quiero mucho. Hasta el domingo


Ana

domingo, 23 de enero de 2011

Bendita luz

Lo que hoy te cuento surge de algo que me ocurrió próximos a las fiestas de Navidad que acabamos de despedir. 
Habíamos, con el deseo de vivir ciertos ritos -"los ritos son importantes" decía el Principito-, colocado en el salón una corona de adviento. 
Una noche, mientras veía la televisión con los míos, me quedé mirando a la corona que tenía una de las cuatro velas encendidas y pensé para mi: mañana, cuando encendamos la segunda vela, habrá más luz, y al encender la tercera aún más, e imaginé la luminosidad de la corona con sus cuatro velas prendidas...
Y me quedé pensando: en este camino de la Navidad, en la medida que nos vayamos acercando juntos al nacimiento de Jesús nos iremos llenando de luz...


Después, tropecé con el pasaje del ciego Bartimeo, el de Jericó, aquel al que:   
"Al salir Jesús de Jericó con sus discípulos y una gran multitud, el hijo de Timeo, Bartimeo, ciego, estaba sentado junto al camino pidiendo limosna...
Jesús, deteniéndose, mandó llamarle; y llamaron al ciego, diciéndole:  Ten confianza levántate, te llama.
Él, entonces, arrojando su capa, se levantó y vino a Jesús.
Respondiendo Jesús, le dijo: ¿Qué quieres que te haga? Y el ciego le dijo: Maestro, que recobre la vista.
Y Jesús le dijo: Vete, tu fe te ha salvado. Y enseguida recobró la vista, y seguía a Jesús en el camino".  (Marcos 10:46)

                                  Jesús cura a un ciego (El Greco)


Jesús nos enseña a buscar la coincidencia; a estar ahí, en el camino, y a acercarnos, empujados por los otros, para ser bendecidos con el don de la luz...¿Será que para recibir necesitamos estar predispuestos a ello...? ¿Será que para tener luz se nos pide estar siempre en camino aunque no veamos nada...?

¿Será que la ceguera del corazón tiene que ver con la lejanía y el individualismo...? ¿Será que necesitamos de los otros para poder ver mejor...? La luz no sería la misma sin las cuatro velas encendidas. Y la Navidad no tendría el mismo sentido sin la presencia de los demás.


Estar cerca, aproximarnos, acercarnos para poder ver...
Estar cerca, aproximarnos, acercarnos con humildad para que se nos bendiga con el don de la luz: esa que procede de Su mirada y de la tuya también; la que nos regala el poder ver más allá y nos convierte en seres vulnerables al Misterio, la ternura, el amor...


Te quiero mucho. Hasta el domingo.


Ana








domingo, 16 de enero de 2011

Todas las palabras de amor que conoces...


"Si supiera que hoy fuera la última vez que te voy a ver dormir, te abrazaría fuertemente y rezaría al Señor para poder ser el guardián de tu alma. Si supiera que esta fuera la última vez que te vea salir por la puerta, te daría un abrazo, un beso y te llamaría de nuevo para darte más. Si supiera que esta fuera la última vez que voy a oír tu voz, grabaría cada una de tus palabras para poder oírlas una y otra vez indefinidamente. Si supiera que estos son los últimos minutos que te veo diría "te quiero" y no asumiría, tontamente, que ya lo sabes.
  
Siempre hay un mañana y la vida nos da otra oportunidad para hacer las cosas bien, pero por si me equivoco y el hoy es todo lo que nos queda, me gustaría decirte cuanto te quiero y que nunca te olvidaré.
El mañana no le está asegurado a nadie, joven o viejo. Hoy puede ser la última vez que veas a los que amas. Por eso no esperes más, hazlo hoy, ya que si el mañana nunca llega, seguramente lamentarás el día que no tomaste tiempo para una sonrisa, un abrazo, un beso y que estuviste muy ocupado para concederles un último deseo. 
Mantén a los que amas cerca de ti, diles al oído lo mucho que los necesitas, quiérelos y trátalos bien. Toma tiempo para decirles "lo siento", "perdóname", "por favor", "gracias" y todas las palabras de amor que conoces.
Nadie te recordará por tus pensamientos secretos. Pide al Señor la fuerza y sabiduría para expresarlos"
                      Gabriel García Marquez                                                                                    

Deseaba regalarte este texto de García Marquez este domingo y casi, casi, no decir más...
No, no pienses que se me acerca el final. Intuyo que a todos nos van a dejar aquí a ver, si de una vez por todas, ¡aprovechamos esta estancia!
Sólo que me gustaba pensar contigo sobre la importancia de expresar lo bueno que llevamos en el corazón. Tu lo has hecho especialmente esta semana. Gracias.


Te quiero mucho. Hasta el domingo.

domingo, 9 de enero de 2011

Felicidades

Este domingo quisiera compartir contigo una carta de felicitación que envío.
Quizás te reconozcas en alguno de sus renglones; quizás no. Sin embargo, lo mas importante para mi es saber que te alegras conmigo. 

Te quiero mucho. Hasta el Domingo.


CARTA A LA INSTITUCIÓN TERESIANA
Querida Institución Teresiana:
Dentro de dos días cumplirás 100 años, de ahí mi carta de felicitación, aunque vaya un poco adelantada. 
Quisiera felicitarte desde la memoria agradecida, a ti, que me has visto casi nacer...                                                           Desde los cuatro años viví en uno de tus colegios; allí aprendí a rezar y a estudiar: me enseñaste que la oración es confianza y que el aprender siempre hace mas grande al ser humano....       "Tiraste" de mi en esos años rebeldes de juventud, me ayudaste a crecer como persona, me diste el ánimo y la fe, me contaste que no es duro seguir siempre al Señor...
         Imagen de la Santina vestida con el manto que lleva el escudo de la Institución 
En Covadonga, donde naciste, me regalaste la presencia de la Virgen. Desde entonces "en el corazón la llevo para no dejarla jamás" y a ella siempre deseo volver ...
Me diste también la compañía de uno de esos "amigos fuertes" de Dios: San Pedro Poveda, tu fundador, un hombre que un día fue capaz de darlo todo por un ideal...Fue él quien me enseñó la pasión por el trabajo bien hecho, ese "elevad cuanto toquéis"; la necesidad de estudiar y orar; la honradez en todo lo que somos; la humildad, la alegría, la mansedumbre, el sacrificio...
Me convocaste a vivir en familia y en esa familia conocí y sigo conociendo gente maravillosa.                                               Hoy, un recuerdo especial a esas teresianas mayores en cuya compañía he pasado momentos inolvidables. De ellas aprendí cosas hermosas de la vida como el servicio, la abnegación, la entrega, la constancia en el bien...                                       Un guiño a otras mas jóvenes, personas encargadas de ayudarnos a crecer en distintas etapas de la vida: !cuantas inquietudes compartidas, que valiente su presencia, que grande su generosidad...!
Me has dado también grandes amigos, de esos que serían capaces de dar la vida por uno y por los que yo, sin duda, podría morir...Tanta gente y tanta oportunidad, desde hace tantos años, de ver a Dios en cada uno...Eres universal y esa gran capacidad de acoger al otro tal y como es engrandece tu alma.
Uno de tus últimos regalos ha sido contribuir a la educación de mi hija: con dulzura y firmeza la has convertido en persona de bien.
Mi querida Institución: mi historia contigo ha sido, desde siempre, una bella historia de amor (las historias de amor no están exentas de desencuentros pero siempre terminan con un beso). Hoy te digo, con alegría, que me siento bien en tu casa.                                      
En un par de días cumplirás cien años y mucha gente, repartida por todos los rincones del mundo, lo celebra. Eres, en aquellas palabras de Benedicto XVI, "la Obra buena en la Iglesia y para el mundo", una Obra portadora de la sal y la luz que necesitamos hoy.
Querida Institución Teresiana: que cumplas muchos más; que sigas contando al mundo que merece la pena vivir asociados, con el estilo de aquellos primeros cristianos, con la certeza de que Jesucristo es el sostén, el que da sentido a nuestras vidas; que muchos sigan acudiendo a  ti y tu sepas repartirte como el buen pan. 
Te quiero mucho. Hasta siempre
Ana

domingo, 2 de enero de 2011

La Virgen es madre feliz


Me gusta sentirme madre.
Me gusta sentirte mío.
Me gustas cuando me miras.
Me gustas cuando te miro.

Lo que más de ti me gusta,
lo que más de ti yo ansío.
Lo que le pido a la vida,
lo que a Dios yo le suplico.

Que no nos separe nada,
ni la muerte ni el destino;
que no se rompan los lazos
de tu corazón y el mío.

María y el Niño abrazados   Giovanni Battista Salvi –Sassoferrato.


Me gustas cuando te ríes
y crea tu risa un río
donde naufragan mis penas
y rema tu poderío.

Me gustas cuando te caes
entre mis brazos vencido.
Me gusta ver tu silencio
en mi regazo dormido.

Me gustas cuando me dices
cosas que son sin sentido;
senderos que son cadenas
desde tu boca a mi oído.

Me gustas porque te tengo,
y te abrazo y te bendigo.
Porque eres mi Dios me gustas,
y más me gustas por hijo.

«Me gustas porque me gustas»,
le dice la flor al lirio.
Repite el viento a la brisa,
y la brisa a mis suspiros.

ME GUSTAS CUANDO TE RÍES (Francisco Contreras Molina)

Y poco mas que decir…Eso sí, felicitarte el año, desearte todo lo mejor para este periodo que estrenamos y decirte que la Virgen, cuya festividad como Madre de Dios celebramos ayer, es una madre feliz…!y da gusto verla!

Te quiero mucho. Hasta el domingo

domingo, 26 de diciembre de 2010

Junto a ti en el Portal


Hola… ¿puedes oírme? Escápate un momento y vamos a sentarnos juntos ante el portal…

Un Niño se nos ha dado… ¿Lo ves junto a sus padres? Que escena tan hermosa…Cuanta paz…
Vamos a ver si estos pastores nos dejan pasar para verle bien de cerca…Permiso…Gracias.
Agáchate que la puerta para entrar es pequeña…
Ya estamos, delante de Él…Míralo, está dormido… ¿Que le decimos sin despertarlo?  ¿Se te ocurre algo?
Algo así como:



Señor Jesús, que te acercas hoy al corazón de cada hombre; 
que vienes anunciando la Buena Nueva para todos; 
que cada hermano es tu sitio porque nos quieres así, como somos...
Una vez más, queremos asomarnos al misterio de tu vida; 
queremos volver a encontrarte en este portal donde la alegría y el perdón, las vacilaciones y la entrega se unen y te dan cobijo...
Un año más juntos, en torno a ti, en paz...
Un año más, el milagro, porque el brillo vuelve a nuestros ojos, la emoción a nuestros corazones y el temblor a nuestros labios...
Un año mas el deseo de contarte, niño chiquito, que seguimos aquí: esforzándonos cada uno en nuestro trabajo; creando con generosidad; saludando, con cierta benevolencia, cada día; defendiendo la alegría...intentando hacer, en definitiva, un poco más ancha esta vida...


                                      Giuseppe Maria Crespi - Madona con Niño Jesús domiendo


¿Que ofrecerte en el silencio de tu sueño, que año tras año nos sobrecoge?
Una sonrisa: por todas nuestras alegrías, ilusiones y anhelos...
Una lágrima: por todos los sufrimientos- los propios y también los ajenos.
Una esperanza: la de cumplir tu voluntad, aunque esta, una vez cada tanto, se entremezcle con la nuestra.
Una petición: por toda la humanidad. Este año sobre todo, danos Señor el pan que necesitamos, el pan que es signo de tu presencia pero también el de miga, ese que nutre nuestra existencia.
Un deseo: el que nos ayudes a conocernos mejor para poder vivir fraternalmente.
Una certeza: tú, que vienes a ser luz del mundo, serás luz en cada uno de nosotros, brillando en cada uno de manera propia, única, singular...


Dulce Niño de Belén...haz que este profundo misterio de la Navidad del que hoy gozamos nos acompañe siempre.
AMEN




No, no se ha despertado…Aunque seguro que nos ha oído y guarda ya  nuestras palabras en su corazón...

Vuelvo al bullicio, a la fiesta, al encuentro con los otros tras haber  disfrutado este rato contigo...Gracias por estar ahí. Feliz Navidad...

Te quiero mucho. Hasta el domingo





domingo, 19 de diciembre de 2010

Esperar

Hoy quiero regalarte el fragmento de una bella página, "Nuestra carta a los Reyes", del Cuaderno de la Dama de Otoño de Antonio Gala: 

"Queridos Reyes Magos: Se dice que cuando llegasteis a Belén conducidos por una estrella errante (lo cual no deja de ser una contradicción: aunque ¿que es el milagro si no eso?,os tropezasteis con el espectáculo mas frecuente del mundo: una mujer tenía un niño en brazos.
Siempre he dicho que no hay viajes maravillosos, sino viajeros maravillosos: donde cualquiera habría visto una vulgaridad, vosotros decidisteis ver a Dios. 


             La Adoración de los Reyes Magos (Giotto)


Y se os recompensó con un coro de ángeles, que los pastores ya empezaban a estar hartos de oír. Entonaba un canto hermoso y un hermoso deseo: 
              "Gloria a Dios en el cielo, 
     y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad"" 
          Antonio Gala (Cuaderno de la Dama de Otoño)



Me gusta la reflexión de Gala para prepararnos a vivir estas fiestas de Navidad...
Me gusta pensar que, quizá sin saberlo, en estos días nos convertimos un poco en Magos:
     porque entramos en ese momento del año en el que nos ponemos en camino, igual que lo hicieron ellos desde Oriente, quizá sin saber muy bien hacia donde, guiados por la ilusión...
    porque somos viajeros abandonados al misterio y nos dejamos llevar por él...
    porque se nos concede, una vez mas, la oportunidad de descubrir lo bello en los hechos mas cotidianos de nuestra vida...
    porque se nos obsequia con el don de poder encontrar la novedad en "lo de todos los días"...
    porque en nuestros cofres portamos la llave de esa alcoba del corazón en la que guardamos lo sentimientos mas hermosos...
    porque nos devuelven la capacidad de pensar en todos con ternura...
    porque se nos regala el gran privilegio de poder ser como niños...
    porque la añoranza de aquellos que ya no están con nosotros nos hace temblar mientras nos consuela la certeza de que nunca dejamos a nadie del todo...
    porque experimentamos que, de una u otra manera, regresamos a casa...
    porque nos abren los ojos para poder ver a Dios...


Quizá sea éste, el periodo del año que nos brinda la excusa para hacer de nuestro viaje en la vida una experiencia hermosa... 

Un año mas nos disponemos a esperar el milagro y quisiera disfrutar contigo estos días hermosos de espera...
Acaba de decir Benedicto XVI que "al hombre se le reconoce por sus esperas: nuestra "estatura" moral y espiritual se puede medir por lo que esperamos, por aquello en lo que esperamos". 
Quiero esperar y después espero encontrarte junto al portal y ser feliz entonces contigo.

Te quiero mucho. Hasta el domingo





domingo, 12 de diciembre de 2010

Mirar a las estrellas

No sé si, alguna vez, te has encontrado en la difícil circunstancia de explicar a un niño algo que no quiere entender; no sé si, alguna vez, has tenido que explicar lo que ni tu mismo entiendes...
A mí me pasó una vez. Próximos a las fechas de Navidad, nuestra hija descubrió que los Reyes no existían; que no eran Melchor, Gaspar y Baltasar quienes se acercaban a su cama en una noche mágica para todos; que, de alguna manera, sus padres, esos seres infalibles que nunca podrían fallarle, no le habían contado lo que realmente pasaba...Cuando nos lo preguntó, con esa necesidad de que le dijéramos que no era verdad lo que le habían dicho, yo me quedé helada, paralizada, sin saber como explicarlo ni cómo justificarlo...


Aquella misma noche, empujada por la impotencia, le escribí  a mi hija una carta que quiero compartir contigo. 


"Querida María:
Esta noche, desde la estrella mas brillante que hay en el cielo, te hemos visto preguntar a tus padres si era verdad que nosotros no existíamos...Que habías oído en el cole que nosotros, Los Reyes Magos, no somos quienes os llevamos los regalos sino que son los papás quienes lo hacen...

Esta noche, desde la estrella mas brillante que hay en el cielo, te queremos contar nuestra historia: verás, hace mucho, mucho tiempo, guiados por una estrella llegamos a Belén y estuvimos con el Niño Jesús...Y fue ese Niño quién nos pidió que, cada Navidad, saliéramos de nuestra tierra y visitáramos a todos los niños del mundo para hacerles felices una noche...


Desde entonces, porque somos Magos, cumplimos con Su encargo pero, ahora que tu vas creciendo, queremos pedirte un favor: como hay muchos niños pequeños- ya sabes, mañacos, mañacos...-a los que tenemos que visitar y nosotros vamos ya para mayores, nos gustaría que nos ayudaras incorporándote a nuestro séquito de pajes. Si nos dices que sí, te pediremos que cada Navidad pienses por nosotros en un regalo para tus padres y para todos aquellos que amas; es decir, que tu seas el paje de tus padres, y también el de tu abuela y el de tus tíos y tus primos los pequeños...Y un día también el de tus hijos y hasta el de tus nietos...!Pero sin que nunca se enteren!
Has crecido y deseamos que te conviertas en uno de nuestros pajes maravillosos. Tu tarea será la de, en una de las noches mas hermosas del año, hacer que los demás sean felices. ¿Que te parece la idea?

Como sabemos que crees en nosotros, para contestarnos no hace falta que nos escribas. Igual que hemos hecho posible que mágicamente llegara este papel a tu cama, asómate hoy por la noche al porche de tu casa y búscanos en la estrella que brille más. Estaremos los tres esperando tu respuesta...

!Ah!, muy importante, no le cuentes el secreto de esta carta a los que no creen en nosotros porque no merece la pena. Guárdala, eso sí, para siempre en tu corazón.

Querido paje: Gracias. Te queremos mucho y siempre. 

                           Melchor, Gaspar y Baltasar"


Esa noche, nuestra hija salió al porche y, con lágrimas en los ojos pero la vista fija en su estrella, dijo a los Reyes que sí, que quería seguir creyendo en ellos, que contaran con ella para prolongar la ilusión durante generaciones... 
Esa noche, al verla, yo fui feliz. Me sentí reconciliada con la tarea de mantener la ilusión; me reafirmé en mi propósito de no renunciar al misterio, porque la vida, sin lo inexplicable, pierde su magia; me prometí para siempre convertir en lúcida la ingenuidad, para siempre seguir siendo niña y feliz.


Te quiero mucho. Hasta el domingo.